ANTECEDENTES HISTÓRICOS Y FUNDACIÓN DE LA SECCIÓN 28 DEL SNTE
Por José Guadalupe Montaño Villalobos
(Exsecretario general de la Sección 28 del SNTE)
La primera agrupación del magisterio federal en la entidad se constituyó formalmente en la ciudad de Hermosillo, Sonora, el 18 de septiembre de 1933, fecha en que se aprobaron los estatutos de una agrupación que se denominó: Federación de Agrupaciones de Maestros del Estado de Sonora (FAMES).
El artículo 60 de su norma interna precisaba: "Serán considerados como miembros o socios fundadores de la Federación todos los maestros que hubieran concurrido a los Cursos de Mejoramiento efectuados en esta ciudad, del primero al veinte de septiembre del año en curso (1933) y que hubieran calzado con su firma el Acta Constitutiva de la Federación."
Cuando nació la FAMES, el director de Educación Federal era el profesor Elpidio López, y en Sonora había 309 maestros de primaria, distribuidos en siete zonas escolares, a cargo de los siguientes inspectores federales de educación: J. Lamberto Moreno, zona primera de Magdalena; Ocampo N. Bolaños (padre del profesor Víctor Hugo Bolaños Martínez, también ya fallecido), zona segunda de Ures; Erasmo Pérez, zona tercera de Navojoa; Ramón Reyes, zona cuarta de Alamos; José Bernal Rodríguez, zona quinta de Sahuaripa; Mario Aguilera Dorantes, zona sexta de Moctezuma; y Miguel Espinosa, zona séptima de Altar.
Las escuelas federales que funcionaban en el estado eran las siguientes: un jardín de niños y una escuela primaria anexos a la Normal Rural de Ures, 242 primarias rurales, 20 escuelas artículo 123 constitucional, una escuela normal rural en Ures, una escuela secundaria federal en Nogales y la Escuela Industrial Cruz Gálvez para mujeres en Hermosillo. (Acerca de la constitución de la FAMES y número de maestros y escuelas, véase Estatutos de la Federación de Agrupaciones de Maestros del Estado de Sonora y el Informe General de Labores 1933-1934, del director de Educación Federal, Elpidio López, Archivo Histórico de la Secretaría de Educación Pública (AHSEP), México, caja 8420, Departamento de Escuelas Rurales, Sonora.)
Todos los maestros federales de enseñanza primaria en Sonora participaron en los cursos de perfeccionamiento aludidos, que se efectuaron en la Escuela J. Cruz Gálvez para señoritas, de Hermosillo, del 31 de agosto, día en que se realizó un festival de inauguración, al 20 de septiembre de 1933, fecha en que fueron clausurados. Precisamente, como parte del programa de la ceremonia final, se incluyó la toma de posesión de la primera mesa directiva de la FAMES. (El Tiempo, Hermosillo, Sonora, 21 de septiembre de 1933). Formaban parte del Comité Ejecutivo Central, Alfredo Molina Aganza, secretario general; Alfonso Atondo, secretario del Interior, y María Suástegui Monroy, secretaria Tesorera.
Estos cursos donde se constituyó la FAMES fueron todo un acontecimiento en Hermosillo. El gobernador Rodolfo Elías Calles ofreció una comida a los maestros federales y les cubrió todos los gastos que se originaron por su estancia en la capital del estado y que ascendieron a la cantidad de tres mil pesos. (El Tiempo, Hermosillo, 8 de septiembre de 1933).
En este periodo, los maestros federales participaron activamente en la llamada campaña desfanatizadora, promovida por el gobierno de Rodolfo Elías Calles. Asimismo, con el apoyo del gobernador del estado, se involucraron en el proceso de formación de las federaciones de obreros y campesinos de Magdalena, Hermosillo, Ures, Navojoa, Alamos, Sahuaripa y Moctezuma. En marzo de 1934, estas federaciones firmaron con la FAMES un pacto que dio vida, por primera vez en forma organizada, a una Alianza de Federaciones de Obreros, Campesinos y Maestros de Sonora, que tenía entre sus objetivos actuar a favor del mejoramiento económico y social de sus agremiados.
Esta alianza se reforzó de manera importante porque el magisterio federal, en esa época, estuvo al frente del combate contra los patrones extranjeros. Los profesores colaboraban con los sindicatos textileros y ferrocarrileros en la negociación de los contratos colectivos. En el Valle del Yaqui, militaban con jóvenes líderes como Machi López y Saturnino Saldívar en la organización sindical agrarista. En el norte del estado, Magdalena, Santa Ana y Altar, ayudaron en la formación de comités agrarios que desafiaron el dominio de los caciques vaqueros tradicionales. Los maestros prestaban los planteles para la realización de reuniones de los sindicatos y comités agrarios, editaban periódicos de agitación y colectaban dinero para apoyar a los trabajadores en huelga. La Escuela Regional Campesina de Ures fomentó la preparación de maestros políticamente comprometidos. Sus profesores y alumnos fundaron la Federación Obrera Campesina de Ures y publicaban un periódico mensual que se llamó Aspiraciones. (Quintanilla, Susana y Vaughan, Mary Kay, Escuela y sociedad en el periodo cardenista, México, Fondo de Cultura Económica, pp. 177-178).
La FAMES llegó a tener una presencia política reconocida, como se advierte en el hecho de que su primer secretario general, profesor Alfredo Molina Aganza, fue electo diputado propietario de la XXXIII Legislatura Local, por el Distrito de Arizpe, si bien no pudo desarrollar plenamente su labor legislativa, ya que duró menos de cuatro meses como representante popular.
En efecto, el 16 de diciembre de 1935, la H. Cámara de Senadores del Congreso de la Unión emitió un decreto en el que declaró desaparecidos los poderes constitucionales en el estado de Sonora y designó gobernador provisional al general Jesús Gutiérrez Cázares, en sustitución de Ramón Ramos Almada, quien apenas había tomado posesión el 1 de septiembre del mismo año. El 16 de septiembre de 1935, se instaló la XXXIII Legislatura del Estado de Sonora, que cesó en sus funciones con motivo del decreto anteriormente mencionado. (Diario Oficial, México, 31 de diciembre de 1935).
EL SEGUNDO COMITÉ EJECUTIVO DE LA FAMES
En julio de 1935, se realizó un congreso estatal, en el que se eligió el segundo Comité Ejecutivo Central de la FAMES, que se integró en la siguiente forma: secretario general, Hermenegildo Peña Valencia; secretario del Interior, Fernando Moreno Torres; secretario del Exterior, Rodolfo B. Velázquez; secretario de Acción Social, Jesús María Robles; secretario Tesorero, Crescencio Gámez A.; Comisión de Justicia: presidente, Ramón V. Durazo; secretario, Felizardo Olivares; y vocal, Soledad Leyva.
Este órgano de dirección se eligió para el periodo 1935-1937, ya que el artículo 22 de los estatutos de la FAMES establecía dos años en sus funciones para el Comité Ejecutivo Central, sin derecho a ser reelecto.
Hermenegildo Peña Valencia, segundo secretario general de la FAMES, llegaría a ser en los siguientes años el líder magisterial sonorense más destacado, con una presencia estatal y nacional ampliamente reconocida. En la Federación de Trabajadores de la Confederación de Trabajadores de México, (CTM) en Sonora, fue sucesivamente, de 1937 a 1944, secretario de Educación y Problemas Culturales, secretario de Organización y Propaganda y secretario general. Ya formado el SNTE, fue el primer miembro de la Sección 28 en el Comité Ejecutivo Nacional, en 1945 como secretario de Finanzas y en 1946 como secretario de Trabajo y Conflictos.
En esta gestión sindical, la organización cambió su nombre a Federación de Agrupaciones de Maestros Socialistas del Estado de Sonora (FAMSS), con la "S" de "Socialistas" en sus siglas.
Uno de los hechos que más estimularon el apoyo de los maestros de México fue la reforma al artículo tercero constitucional, en la que se estableció la educación socialista y que entró en vigor el 1 diciembre de 1934, fecha en que ocupó la Presidencia de la República el general Lázaro Cárdenas. Sonora no fue la excepción, aunque se advierte cierta cautela en los dirigentes sindicales del magisterio federal en esos años, pues todo parece indicar que no agregaron a su federación la palabra "socialistas", hasta no definirse en favor del gobierno de la república la pugna Calles-Cárdenas que envolvió al país en 1935 y los primeros cuatro meses de 1936.
SINDICATO ÚNICO DE TRABAJADORES DE LA ENSEÑANZA DE SONORA (SUTES).
En febrero de 1937, se reunieron en la ciudad de Querétaro, las organizaciones magisteriales más representativas del país, con el objeto de realizar un congreso de unidad, en el que se constituyó formalmente la Federación Mexicana de Trabajadores de la Enseñanza (FMTE), que únicamente tuvo un año de existencia.
Los representantes de Sonora en dicho congreso de unidad, pusieron al servicio de la organización su experiencia y sus bien arraigadas convicciones sociales, lo que fue reconocido por los delegados al elegir a Heriberto Salazar Salazar, de Sahuaripa, como secretario de Finanzas del Comité Ejecutivo Nacional, y nombrar a Gabriel Rivera Ramírez, de San Ignacio, Magdalena, Sonora, como auxiliar de Cándido Jaramillo, secretario general de la naciente agrupación. (Santa Cruz Reyes, Rafael, El maestro rural, semilla del sindicalismo revolucionario, Hermosillo, Sonora, Secretaría de Educación y Cultura, 2000, p. 81).
A fines de julio de 1937, en pleno periodo de vacaciones de los maestros, se realizó en Hermosillo un congreso que acordó cambiar la estructura de la Federación de Agrupaciones de Maestros Socialistas de Sonora (FAMSS), para adecuarla a la FMTE, de donde surgió el Sindicato Único de Trabajadores de la Enseñanza de Sonora (SUTES), que eligió como secretario general a Gabriel Rivera Ramírez. Los demás puestos del Comité Ejecutivo se distribuyeron como sigue: secretario de Trabajo y Conflictos, Elpidio González Dávila; secretario de Organización y Estadística, Francisco Núñez López; secretario de Finanzas, Fernando T. Rodríguez; secretario de Educación y Propaganda, Francisco Pereyra y secretario de Acción Sindical, Pedro V. Rocha.
El SUTES estrechó sus relaciones con la FMTE, a la que se adhirió en forma unánime, y envió una delegación de maestros federales de Sonora a la Primera Jornada Magisterial organizada por esa central en la Ciudad de México, del 7 al 9 de diciembre de 1937. (Santa Cruz Reyes, op. cit., p. 51).
Un acontecimiento que influyó señaladamente en el estado fue la constitución de la CTM en el Congreso de Unificación Proletaria, celebrado en la Ciudad de México, del 21 al 24 de febrero de 1936. Los maestros federales de nuestra entidad se afiliaron a la nueva central y fueron actores muy importantes en la formación de la Federación de Trabajadores de la CTM en el estado de Sonora, que surgió a la vida sindical en el Congreso Constituyente que se realizó en Ciudad Obregón, del 10 al 12 de junio de 1937.
Es importante señalar, que en esos años del sexenio cardenista, tanto los maestros federales como los estatales, a pesar de sus difíciles condiciones de vida, eran, por convicción, decididos promotores de la organización obrera y tenían el apoyo de las autoridades educativas de la federación y del estado; pero, al asumir el poder el general Román Yocupicio, el 4 de enero de 1937, puso en práctica una política contraria a los intereses de los trabajadores, que afectó particularmente la organización sindical de los maestros.
En efecto, al poco tiempo de llegar a la gubernatura, el general Yocupicio desconoció a la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FTES), que habían formado los maestros estatales en 1936, y promovió, a base de presiones, la integración de otra central, que se constituyó en junio de 1937 con el nombre de Federación Estatal de Maestros Socialistas Sonorenses (FEMSS).
Al mismo tiempo, este gobernador conservador, quien sustituyó a Jesús Gutiérrez Cázares, entró en contradicción con los maestros federales, la CTM y los agraristas de los valles Yaqui y Mayo, lo que originó constantes enfrentamientos entre esas dos fuerzas opuestas, a las que Cárdenas tuvo que mantener en equilibrio, quizá porque Román Yocupicio encabezó la lucha en contra de Ramón Ramos y la familia Calles. (Quintanilla, Susana y Vaughan, Mary Kay, op.cit., p. 29).
En sus constantes pugnas con el gobernador, los maestros federales siempre contaron con el apoyo resuelto del director de Educación Federal, Elpidio López, quien por ese motivo fue objeto de persecución y hostigamiento por parte del general Yocupicio, hasta lograr una orden de remoción que se hizo efectiva el 9 de mayo de 1938, fecha en que tomó posesión Leobardo Parra y Marquina, propuesto por el propio titular del Poder Ejecutivo local.
El SUTES se opuso a la designación del nuevo director de Educación Federal, con quien poco después entró en conflicto, porque consideró que era una intromisión indebida del gobernador en asuntos federales que competían a la SEP y tomó el acuerdo de estallar un movimiento de huelga; sin embargo, el problema se superó con la intervención del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM), recientemente constituido, y la CTM nacional.
No obstante lo anterior, el profesor Elpidio López Dávila no pudo entregar la Dirección de Educación Federal en condiciones normales, porque tuvo que huir del estado, perseguido por la policía judicial de Yocupicio, a pesar de que tenía un amparo de la justicia federal y la protección del comandante de la Cuarta Zona Militar.
Las denuncias del SUTES y de la CTM por las agresiones del gobierno del estado eran reiteradas. Por ejemplo, en Hermosillo, el 10 de octubre de 1938, el Comité Ejecutivo de la Federación de Trabajadores del Estado de Sonora, encabezada por Jacinto López Moreno, decía en un manifiesto público:
5. El 7 de junio último el compañero Hermenegildo Peña, secretario de Educación y Problemas Culturales de esta federación, fue asaltado juntamente con el compañero Enrique García Mayorga, por el Comandante de Policía de esta capital, acompañado de 3 pistoleros, quienes después de golpearlos fueron conducidos a la cárcel. Hasta hoy, no han dicho las autoridades las causas de este atentado.
6. El día 26 de junio de este año fueron encarcelados en forma arbitraria y calumniosa los compañeros maestros federales Heriberto Salazar, Fernando Moreno Torres, Rodolfo G. Velázquez, Raúl G. Norzagaray y el obrero Francisco Meza por la policía de Hermosillo, por el "delito" de lanzar vivas a la CTM y al presidente Cárdenas. (El Popular, México, 16 de octubre de 1938).
Por su parte, el SUTES, que mantenía una lucha enconada por la destitución del director de Educación Federal, Leobardo Parra y Marquina, adicto a Yocupicio, estalló el 19 de septiembre de 1938 un movimiento de huelga en el que participaron todos los maestros federales de Sonora. La situación fue tan grave que, a iniciativa del presidente Cárdenas, se integró una comisión mixta investigadora, con representantes de la SEP, del STERM y del propio gobierno del estado. El dictamen, favorable a las demandas de los maestros, dio como resultado que el profesor Leobardo Parra y Marquina fuera cambiado a otra entidad federativa.
Este triunfo del magisterio tuvo consecuencias, como se advierte en la declaración que hizo, el 15 de octubre de 1938, el Comité de Huelga, en el que figuraba Elpidio González Dávila, como presidente, y Francisco Núñez López, como responsable de prensa y propaganda:
Posteriormente el gobernador de la entidad ex general Román Yocupicio, en represalia por la remoción de su favorito, solicitó al Sr. Presidente de la República el cambio a otro estado de 11 profesores calificados por él de "agitadores", sin poder justificar tal pretensión con un solo argumento correcto que no fuera la calumnia y la intriga. Estudiado este nuevo caso, tanto por esta Sección como por nuestras centrales nacionales, se hizo la consiguiente oposición hasta lograr que el número fuera reducido a 4 y sólo tomando en cuenta a los compañeros afectados que desde hace algún tiempo habían pedido su cambio a sus entidades de origen, con excepción del compañero Leonardo Magaña, inspector de la zona del Yaqui, por quien todavía en estos momentos trabajamos activamente para que se reconsidere la orden presidencial de removerlo. (El Popular, 26 de octubre de 1938).
Es evidente que, ante la fuerza del magisterio organizado, Yocupicio no pudo aplicar todas las medidas de carácter represivo que hubiera querido en contra de los maestros, pero la imagen de gobernador sistemáticamente abusivo y dictatorial, producto de su actuación y de la campaña permanente que en oposición a él realizó la CTM en el periódico El Popular, en la prensa nacional y en todos los foros que estuvieron a su alcance, se conservó por muchos años entre el magisterio federal sonorense.
SECCIÓN XXVI DEL STERM Y PRIMER COMITÉ EJECUTIVO
La tercera agrupación del magisterio federal sonorense fue la Sección XXVI del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM). Dicho organismo nacional se fundó en febrero de 1938, como resultado de la fusión de los maestros agrupados en la Federación Mexicana de Trabajadores de la Enseñanza (FMTE), de orientación comunista y los que pertenecían a la corriente cetemista.
El STERM inició de inmediato la tarea de unificar a los maestros, estado por estado, contando con un fuerte apoyo del gobierno federal. Bajo la superficie, sin embargo, continuaban las diferencias entre las facciones cetemistas y comunistas, que no se pudieron superar, a pesar de que en el Congreso Constituyente del nuevo sindicato se integró un Comité Ejecutivo Nacional de composición.
Como resultado de la fundación de la organización nacional, el Sindicato Único de Trabajadores de la Enseñanza de Sonora (SUTES) adecuó su estructura a la nueva agrupación y pasó a ser la Sección XXVI del STERM, lo que se formalizó en el Congreso Estatal efectuado los días 29 y 30 de diciembre de 1938. Los trabajos fueron presididos por el licenciado Guillermo Ibarra, representante de los comités ejecutivos nacionales del STERM y de la CTM. (El Pueblo, Hermosillo, 30 de diciembre de 1938).
El acto se realizó en Hermosillo, con 55 delegados efectivos de las diferentes secciones (así se llamaban en ese sindicato lo que ahora son delegaciones sindicales) que integraban el SUTES y un numeroso grupo de invitados de organizaciones fraternales. (El Popular, México, 4 de enero de 1939) Se eligió como secretario general al profesor Manuel Ferra Martínez, con quien compartieron la responsabilidad de formar parte del primer Comité Ejecutivo de la Sección XXVI del STERM, los profesores Miguel Cajén Higuera, como secretario de Actas, Organización y Propaganda; Marcial Ruiz Vargas, secretario de Trabajo y Conflictos; Trinidad Q. Salomón, secretario de Acción Obrera y Campesina; Humberto Medina H., secretario de Acción Educativa y Juvenil; e Ismael Blanco Silva, secretario de Finanzas. (El Popular, 5 de febrero de 1939).
¿Por qué el magisterio federal sonorense dejó pasar casi un año desde la fundación del STERM, para normalizar su situación con el nuevo sindicato nacional? La explicación se pudiera encontrar en los problemas internos que se tenían en la entidad, ya que, por ejemplo, el cambio del SUTES a Sección XXVI se efectuó inicialmente sin la participación del organismo que, en esas fechas, aglutinaba a la mayoría de los maestros del país.
En efecto, en el informe que se presentó en el Primer Congreso Ordinario del STERM, celebrado en la Ciudad de México, en febrero de 1940, se habló de nuestro estado, en los siguientes términos:
El Congreso Nacional debe saber que en varias entidades federativas, aún no es posible hacer entender a los compañeros maestros que para obtener éxito en la solución de sus distintos problemas, precisa que haya la unidad y una absoluta disciplina a los órganos representativos del sindicato (...) pues acostumbrados a gobernarse por sí y para sí, no aceptan las indicaciones de las autoridades sindicales. A ello se debió que algunos sindicatos únicos, se transformasen en secciones sin ninguna intervención. Ejemplos: Tabasco, Zacatecas, Durango, Chiapas, Sonora (...) Sin embargo, después de intervenciones constantes y utilizando medios persuasivos, se logró que los compañeros reconocieran la autoridad e intervención del Comité Nacional, hasta conseguir la debida estructuración, legalizando su funcionamiento de acuerdo con el estatuto.
Más adelante se expresó:
(…) esta Secretaría de Organización y Propaganda se complace en informar que ha logrado la consolidación del sindicato y mantenido su unidad, a pesar de que en algunos estados como Veracruz y Sonora, se haya pretendido establecer dos secciones, con el propósito de crear un nuevo grupo al margen de la organización única. (Informe al Primer Congreso del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana, México, 18 de febrero de 1940).
Al respecto, es importante subrayar que en este congreso participó como delegado efectivo el profesor Manuel Ferra Martínez, entonces secretario general de la Sección XXVI del STERM, cuya credencial fue firmada por Vicente Lombardo Toledano y Fidel Velázquez, secretarios General y de Organización y Propaganda de la CTM, respectivamente, y no se tiene noticia de que el dirigente magisterial de Sonora haya negado los hechos que se describen en el informe mencionado.
Todo parece indicar, sin embargo, que lo que ocurría en Sonora era consecuencia directa de lo que pasaba en el ámbito nacional, como se puede apreciar en el hecho de que las pugnas internas en el STERM hicieron crisis, precisamente, en este Primer Congreso Ordinario, en el que se eligió como secretario general del Comité Ejecutivo Nacional al sonorense Hermenegildo Peña Valencia, pero en el que la CTM trató de imponer a Raymundo Flores Fuentes. El problema se superó transitoriamente, porque se llegó al arreglo de que el primero ocupara el puesto, con la condición de que, si posteriormente un plebiscito se pronunciaba por el segundo, éste se haría cargo de la Secretaría general.
En septiembre de 1940, el Comité Nacional de la CTM emitió el fallo sobre el plebiscito realizado, pero ello
(…) ahondó más la división en el seno del STERM, pues muchos maestros quedaron inconformes con el triunfo otorgado a favor de Raymundo Flores Fuentes, quien por este motivo ocupó la Secretaría general, y Peña Valencia paso a la de Organización. (Lozano Ceniceros, Valente. Breve historia del movimiento sindical mexicano y comentario histórico del actual Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. México, SNTE, 1969, p. 22).
SEGUNDO COMITÉ EJECUTIVO DE LA SECCIÓN XXVI
Los días 13, 14 y 15 de junio de 1940, se realizó en Hermosillo un Congreso General Ordinario de la Sección XXVI del STERM que, además de abordar los asuntos relacionados con las demandas del magisterio y con la federalización de la enseñanza, se pronunció por exigir mayor rendimiento en el trabajo de los inspectores federales de educación, particularmente se demandaba que practicaran visitas periódicas a sus escuelas e impartieran orientaciones técnicas a sus maestros para el mejor desempeño de su labor. (AHSEP, México, caja 5518, oficio a inspectores escolares del director de Educación Federal, Raúl Méndez, Hermosillo, Sonora, 11 de octubre de 1940).
En dicho evento sindical se eligió para el período 1940-1941 un nuevo Comité Ejecutivo, con Miguel Cajén Higuera, como secretario General; Tomás Vázquez Ureña, secretario de Actas, Organización y Propaganda; Pedro López Lagarda, secretario de Trabajo y Conflictos; Raúl Reyna A., secretario de Acción Obrera y Campesina; José Félix Nansen, secretario de Acción Educativa y Juvenil; Amalia Salcido Valdez, secretaria de Acción Femenil; y Francisco Saavedra L., secretario de Finanzas.
En este ejercicio sindical se acordó un movimiento de huelga que debería iniciarse el 10 de enero de 1941, pero que se aplazó por instrucciones del Comité Ejecutivo Nacional del STERM y por la promesa del secretario de Educación Pública, Luis Sánchez Pontón, de que resolvería satisfactoriamente la demanda económica de los maestros. Ésta consistía en que la SEP "para compensar las diferencias que resulten del distinto costo de la vida en zonas económicas de la república, cree partidas destinadas al pago de un 25 por ciento de aumento mensual, en el sueldo ordinario que disfrutan los trabajadores de la enseñanza y personal administrativo en el estado de Sonora." Para reforzar la petición, el Comité Ejecutivo de la Sección XXVI presentó un proyecto económico que, por primera vez, dio fundamento a la demanda de sobresueldos para los maestros federales en la entidad. (Véase, AHSEP, México, caja 5507, telegrama y oficio a la SEP de Miguel Cajén Higuera, 3 de enero y 10 de marzo de 1941 respectivamente; así como proyecto de estudio económico de los sobresueldos de los maestros de la Sección XXVI del STERM, 2 de enero de 1941).
TERCER COMITÉ EJECUTIVO DE LA SECCIÓN XXVI
El tercer Comité Ejecutivo de la Sección XXVI que cubrió el periodo 1941-1942, fue electo en el congreso seccional celebrado en junio de 1941 y lo formó Fernando Moreno Torres, como secretario general; Rigoberto Rivas A., secretario de Actas, Organización y Propaganda; Rafael Santa Cruz Reyes, secretario de Trabajo y Conflictos; Enrique García Mayorga, secretario de Acción Obrera y Campesina; Francisco Castillo Blanco, secretario de Acción Educativa y Juvenil; Margarita Pacheco, secretaria de Acción Femenil; y Elizardo Fontes Gámez, secretario de Finanzas.
En su gestión sindical, se obtuvo el pago de sobresueldos a partir del 1 de enero de 1942, en la siguiente proporción: 15 por ciento para los municipios de Nogales, Agua Prieta, Cananea, Santa Cruz y Magdalena; 10 por ciento para Santa Ana, Hermosillo, Guaymas, Esperanza y Vícam. Asimismo, un aumento de sueldos del 15 por ciento para los maestros titulados y 7.5 para los que acreditaran tres años de estudios posprimarios.
Los maestros no quedaron conformes con ese incremento salarial, toda vez que su demanda era de un sobresueldo del 50 por ciento para las fronteras y un 25 para el resto del estado, por lo que hicieron un paro de labores el 11 de mayo de 1942 y programaron otro definitivo para el 21 de mayo. Este último no se realizó, porque el Comité Ejecutivo de la Sección XXVI decidió suspender el movimiento, en solidaridad con las difíciles condiciones del país. (Véase, AHSEP, México, caja 5507, circular de la Sección XXVI del SUNTE, 21 de abril de 1942, y telegrama a la SEP del director de Educación Federal, Raúl Reyes, 27 de mayo de 1942).
De 1939 a 1943, el magisterio nacional vivió la etapa más convulsa de su historia. Desde los despachos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) del gobierno federal se emprendieron una serie de acciones contra los maestros, tales como ceses injustos y todo tipo de arbitrariedades. Ello coincidió con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y el cambio de gobierno: Cárdenas entregó el poder al general Manuel Ávila Camacho. Factores internos y externos determinaron seguir una política de unidad nacional.
En esas condiciones, se lanzó una convocatoria para realizar un congreso nacional de unificación magisterial en Querétaro, los días 27, 28 y 29 de diciembre de 1941. Los trabajos que se efectuaron en esa ciudad no ayudaron en nada a impulsar la unidad de los maestros. Salieron más divididos que nunca. Surgió, con el aval de la SEP, el Sindicato Mexicano de Maestros y Trabajadores de la Educación (SMMTE) y, el 29 de diciembre, de una fracción del STERM y de otra franja del Frente Nacional Revolucionario de Maestros de México (FNRMM) nació el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (SUNTE), que inmediatamente se convirtió - antes de la fundación del SNTE y a pesar de que no tenía registro legal - en "el organismo que controlaba el mayor número de maestros". (Véase, Peláez Ramos, Gerardo, El sindicalismo magisterial de 1935-1943. México, SNTE, 1994, p. 166, y Sánchez, Enrique W. Apuntes históricos sobre el movimiento sindical del Magisterio Nacional, México, SNTE, 1969, p. 16).
Lo anterior fue importante para el magisterio federal en Sonora, ya que, al igual que otras secciones en el país, la Sección XXVI dejó el STERM, que estaba sumamente debilitado, y se adhirió al SUNTE a partir de enero de 1942.
CUARTO COMITÉ EJECUTIVO DE LA SECCIÓN XXVI
Las tensiones generadas por los conflictos nacionales no interrumpieron la vida institucional del magisterio en la entidad, por lo que la Sección XXVI de Sonora, ahora del SUNTE, eligió el siguiente Comité Ejecutivo para el periodo 1942-1943: secretario general, Gabriel Rivera Ramírez; secretario de Organización, Propaganda y Finanzas, J. Catarino Dojaque Estrada; secretario de Trabajo y Conflictos, Manuel Manzano Radillo; secretario de Coordinación Obrero Campesina, Elpidio González Dávila; y secretario de Acción Educativa, Juvenil y Femenil, Cesáreo Rodríguez Soriano.
En el ámbito nacional, se profundizó la división del sindicalismo magisterial, pues el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza se dividió en dos: el SUNTE (a secas) y el SUNTE-CNC. (Peláez Ramos, op. cit., p. 181). Este cisma se concretó en el Tercer Consejo Nacional, convocado por el Comité Nacional de Vigilancia del SUNTE, que se realizó del 25 al 27 de febrero de 1943, en el que se eligió como secretario general del Comité Ejecutivo Nacional, al profesor Gabriel Rivera Ramírez, (Véase Exp. 437.3/33 en Archivo General de la Nación (AGN), México, Vol. 448), quien era además secretario general de la Sección XXVI en Sonora.
Del 8 al 10 de julio de 1943, en Hermosillo, desarrolló sus trabajos el Segundo Congreso Ordinario la Sección XXVI del SUNTE, donde - en sus conclusiones - se recomendó "que la unidad del magisterio nacional en una sola central nacional sea realizada con absoluta independencia de los poderes públicos y de las demás organizaciones sindicales existentes". Asimismo, se hizo una fuerte denuncia de la labor que realizaba el secretario de Educación Pública, Octavio Vejar Vázquez, como incompatible y contraria a la unidad y aspiraciones de los maestros del país. (La Prensa, México, 20 de julio de 1943).
En este Congreso, se eligió, en sustitución de Gabriel Rivera Ramírez en la Secretaría general de la Sección XXVI de Sonora, a Francisco Núñez López, a quien acompañaron, en la Secretaría de Trabajo y Conflictos, Fausto Mendívil Vega y, en la Secretaría de Organización y Propaganda, Ubaldo García Ochoa.
En esta gestión se iniciaron los conflictos con el director de Educación Federal, Gregorio Torres Rentería, quien - a pesar de los esfuerzos que hizo la representación sindical del magisterio en Sonora., - nunca procuró "armonizar consecuentemente los intereses de los maestros con las exigencias del servicio" y los trataba "con métodos reprobables por lo despóticos". (Véanse diversos oficios, AHSEP, Caja 5585).
ÚLTIMO COMITÉ EJECUTIVO DE LA SECCIÓN XXVI
El 1 de diciembre de 1943, el régimen del presidente Manuel Ávila Camacho cumplió tres años. Sus avances en el aspecto educativo no eran muy satisfactorios. Su primer secretario de Educación Pública, Luis Sánchez Pontón, había renunciado, después del escándalo que armó la derecha contra los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, (Guerrero), por la supuesta quema de la bandera nacional. El siguiente titular de la dependencia, Octavio Vejar Vázquez, no las traía todas consigo, ya que incurrió en muchos errores al tratar de imponer, en contra de la voluntad de los maestros, la doctrina educativa que se sintetizó en la llamada "escuela del amor". A esas alturas, la educación socialista establecida en el artículo tercero constitucional era letra muerta. Estaba vigente la Ley Orgánica de la Educación Pública, que entró en vigor el 24 de enero de 1942. Se preparaba ya una nueva orientación educativa.
El magisterio del país estaba dividido en varios sindicatos que pretendían tener un carácter nacional. Los tres más importantes eran el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Enseñanza (SUNTE), el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de la República Mexicana (STERM) y el Sindicato Mexicano de Maestros y Trabajadores de la Educación (SMMTE) que habían integrado, con la aprobación del Presidente de la República, el Comité Coligado de Unificación Magisterial, para los efectos de la representación laboral y sindical.
Para la realización del Congreso Constituyente del SNTE, previamente se realizaron congresos en los estados y territorios, con base en la convocatoria que, el 23 de septiembre de 1943, dio a conocer el Comité Coligado de Unificación Magisterial, que tenía, como ya se dijo, la representación de las organizaciones magisteriales del país.
En la entidad, el congreso seccional de los maestros federales se verificó en Hermosillo, el 18 de diciembre de 1943. En el acto, se discutió el temario de la convocatoria nacional, se eligieron delegados y se nombró, además, el último Comité Ejecutivo de la Sección XXVI del SUNTE en Sonora, que, posteriormente, se convirtió en el primero de la que hoy es Sección 28 del SNTE.
El Comité Ejecutivo que eligieron los maestros federales de Sonora se integró en la siguiente forma: secretario general, Rafael Álvarez González; de Organización, Víctor M. Peñaloza; de Conflictos, Francisco Alfredo Larrañaga; de Finanzas, Félix Soria; y de Acción Social, Óscar López. El Comité de Vigilancia quedó formado por Erasmo Pérez, presidente; Alfredo Eguiarte, secretario; y A. Acosta V., vocal. Se declaró que este comité duraría en sus funciones un año.(El Imparcial, Hermosillo, 22 de diciembre de 1943).
Después de que se clausuró el congreso seccional, la delegación de Sonora salió a la Ciudad de México para participar en los trabajos del Congreso Nacional de Unificación.
El Congreso Constituyente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se efectuó del 24 al 30 de diciembre de 1943. Por la tarde del 24, el presidente Manuel Ávila Camacho inauguró el acto en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, en el que participaron 1 300 delegados. Después de las palabras que formalizaron la reunión, Jaime Torres Bodet, nuevo secretario de Educación Pública, quien por la mañana de ese día sustituyó a Octavio Véjar Vázquez, dirigió un mensaje a los congresistas en representación del titular del Poder Ejecutivo Federal.
El congreso culminó sus trabajos el 30 de diciembre en la tarde. Resultó electo como secretario general del primer Comité Ejecutivo Nacional, el historiador Luis Chávez Orozco. El SUNTE, el STERM, el SMMTE, y otros organismos más pequeños quedaron incluidos en el nuevo sindicato, que unificó a los trabajadores de la educación en México.
El CONGRESO CONSTITUYENTE DE LA SECCIÓN 28 Y EL PRIMER COMITÉ EJECUTIVO SECCIONAL
En Sonora, el Congreso Constituyente del cual surgió la Sección 28 con su actual denominación, se realizó en Hermosillo, en febrero de 1944. El periódico de la CTM nacional informó sobre este acontecimiento en los siguientes términos:
El congreso estatal de maestros de Sonora, reunido recientemente, llegó a tres acuerdos fundamentales: primero, deliberar sobre las bases de unificación establecidas por el congreso nacional de maestros que tuvo lugar en la Ciudad de México en el mes de diciembre del año pasado; segundo, constituir la Sección Sonora del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y tercero, elegir su comité ejecutivo, integrado por las siguientes personas: secretario general, Rafael Álvarez G.; de Organización, Víctor Manuel Peñaloza; de Trabajo y Conflictos, Alfredo Larrañaga R.; de Finanzas, Félix Soria, y de Relaciones, Oscar López.
El pliego de acuerdos fue enviado al comité ejecutivo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, para su conocimiento, y éste se dirigió a la nueva sección de Sonora en un caluroso mensaje en el que expresaba su entusiasmo por el esfuerzo de aquellos maestros dirigido hacia la unidad magisterial de la república (El Popular, México, D.F., 25 de febrero de 1944).
Como se puede observar, en este acto se ratificó al comité ejecutivo que se nombró el 18 de diciembre de 1943, en el congreso que eligió a los delegados de Sonora para el Congreso Constituyente del SNTE.
Este primer Comité Ejecutivo Seccional tuvo que encarar problemas derivados de su enfrentamiento con el director Federal de Educación, Gregorio Torres Rentería, quien por ese conflicto fue cambiado de entidad federativa y se quedó como encargado de la dependencia el secretario de la misma, profesor Ignacio Salazar Q.
Los problemas consistieron en cierre de escuelas, ceses, cambios de adscripción y nombramientos limitados, problemas que fueron superados por la resuelta intervención del Comité Ejecutivo Nacional, encabezado por Luis Chávez Orozco.
Rafael Santa Cruz Reyes, quien fue uno de los fundadores del organismo, afirmó, en entrevista con el autor de este trabajo, que una vez constituido el SNTE se realizó una vasta labor de información en todo el estado, con base en un guión que elaboró la dirigencia sindical de la sección; que después de que se dieron a conocer los acuerdos del congreso nacional, se hizo una reunión de trabajo y revisión el 13 de marzo de 1944, en la que participaron todos los secretarios generales de las delegaciones de la sección en Sonora.(Hermosillo, Sonora, 13 de junio de 1999).
Se podría afirmar que ésta fue la primera reunión de trabajo de carácter estatal, después del congreso constituyente de la Sección 28. De su relevancia habla el hecho de que se informó de la presencia de maestros federales en Hermosillo en la primera plana del periódico El Pueblo, con la siguiente nota:
Se hallan en esta ciudad varios maestros federales que han llegado de diversas partes del estado a celebrar una reunión de carácter sindical, a la que han sido invitadas numerosas personas particulares y funcionarios. De Pueblo Yaqui llegó con el mismo objeto el Prof. E. Dávila, que hace algún tiempo residió aquí. (Hermosillo, 13 de marzo de 1944).
Los días 24, 25 y 26 de mayo de 1944, se llevó a efecto el VII Congreso General Ordinario de la Federación de Trabajadores del Estado de Sonora, en el que Hermenegildo Peña Valencia entregó la Secretaría General a Vicente Padilla Hernández. En el comité ejecutivo que terminó su gestión, figuraba como secretario de Acción Juvenil el profesor Francisco Núñez López, antecesor de Rafael Álvarez González en la dirigencia del magisterio federal. Asimismo, fue electo como secretario de Educación, Propaganda y Cultura en el nuevo Comité Ejecutivo Estatal de la CTM el profesor Manuel Ferra Martínez, quien posteriormente fue el segundo secretario general de la Sección 28 del SNTE.
Como se puede apreciar, cuadros muy destacados del magisterio federal sonorense ocupaban cargos de relevancia en la organización de los obreros. Sin embargo, en el Comité Ejecutivo Seccional se presentaron problemas internos. La causa, según el testimonio de Rafael Álvarez González, fue que no pudo trabajar por su desacuerdo con algunos líderes, entre los que se encontraban: Hermenegildo Peña Valencia, Manuel Ferra Martínez y Francisco Núñez López. Nos revela en una entrevista: "Yo quería mandar y ellos deseaban manipularme y mejor dejé la Secretaría General". (Hermosillo, 12 de junio de 1999).
En efecto, a principios de junio de 1944 presentó su renuncia a la dirigencia de la Sección 28, en la que permaneció menos de seis meses. Los estatutos del SNTE señalaban un año de duración para cada Comité Ejecutivo Seccional.
(Nota: Este trabajo es parte de un libro en preparación del autor, sobre la Historia de la Sección 28 del SNTE).